Cómo pedir un presupuesto de reforma sin llevarte sustos

Un presupuesto de reforma no es un número: es un documento. Si lo que te entregan cabe en un mensaje de WhatsApp, no tienes un presupuesto — tienes una intención.

Qué debe incluir, como mínimo

  • Partidas detalladas. Demolición, fontanería, electricidad, alicatado, carpintería, pintura… cada una con su medición y su precio. “Reforma completa: X €” no es una partida, es una caja negra.
  • Calidades y marcas. No es lo mismo “grifería” que un modelo concreto con referencia. Sin referencia no puedes comparar dos presupuestos entre sí.
  • Plazos con fecha. Inicio, duración estimada y qué ocurre si se retrasa.
  • Forma de pago por hitos. Desconfía de quien pide la mayor parte por adelantado; lo razonable es pagar contra avances verificables.
  • Qué NO incluye. La letra pequeña honesta: licencias, imprevistos de estructura, mobiliario. Que esté escrito evita la discusión de después.

Las cinco preguntas antes de firmar

  1. ¿Quién responde si aparece un imprevisto — y cómo se presupuesta?
  2. ¿Los gremios son propios o subcontratados, y quién los coordina?
  3. ¿Tenéis seguro de responsabilidad civil en vigor?
  4. ¿Cómo se gestionan los cambios que yo pida a mitad de obra?
  5. ¿Me dais contacto de dos clientes de obras terminadas hace más de un año?

La quinta es la que más información da: una reforma se juzga bien cuando ya ha pasado un invierno.

El error más caro: comparar solo el total

Dos presupuestos con totales parecidos pueden ser incomparables por dentro. Uno puede incluir ayudas de albañilería en cada partida y el otro cobrarlas aparte. Compara partida a partida o pide que te desglosen hasta que puedas hacerlo.