Siete señales de alarma en un presupuesto de reforma
Ningún presupuesto malo se presenta como malo. Estas son las señales que, vistas a tiempo, te ahorran la parte cara del aprendizaje.
Las siete señales
- Un único número redondo. Sin partidas no hay forma de saber qué estás comprando — ni de reclamar después.
- Mucho más barato que el resto. Si tres presupuestos se parecen y uno es drásticamente inferior, no has encontrado una ganga: has encontrado al que piensa recuperar la diferencia por el camino.
- Prisa por firmar. “Este precio solo hoy” funciona en la teletienda, no en una obra que va a durar meses.
- Todo por adelantado. El pago debe seguir al avance, no al revés. Un anticipo razonable es normal; la mayor parte del total antes de empezar, no.
- Sin nada por escrito. Presupuesto verbal, cambios verbales, plazos verbales: cuando algo se tuerza, tu palabra contra la suya.
- Nadie te pregunta nada. Quien presupuesta una reforma seria pregunta, mide y pide ver la vivienda. Un precio dado sin visitar la obra es un número al azar con membrete.
- Cambios de material sobre la marcha “por uno igual”. Sin referencia pactada por escrito, “igual” siempre acaba siendo “más barato”.
Qué hacer si ya has visto alguna
Ver una señal no obliga a salir corriendo: obliga a preguntar. Pide el desglose, pide las referencias, pide los plazos por escrito. La respuesta a esa petición —colaboración o molestia— suele ser toda la información que necesitabas.